Este proyecto de packaging parte de una metáfora visual inspirada en las advertencias sanitarias del tabaco. Igual que los paquetes de cigarrillos utilizan imágenes duras y mensajes directos para concienciar, trasladamos esa misma estrategia al contexto del COVID-19, convirtiendo una caja de mascarillas quirúrgicas en un soporte educativo de alto impacto.
El objetivo no es generar alarma, sino visibilizar la relación entre hábitos cotidianos, la protección y las consecuencias reales de no tomar medidas. A través de mensajes contundentes, fotografías crudas y jerarquías tipográcas muy marcadas, el diseño busca que el usuario experimente el mismo “efecto llamada” que producen las advertencias del tabaco: detenerse, mirar, pensar.
En este proyecto conceptual, la caja se transforma en un lienzo de prevención. Cada cara del envase muestra un caso o consecuencia distinta —desde la soledad de las personas mayores hasta complicaciones respiratorias graves— para recordar que la mascarilla no es solo un producto sanitario, sino una barrera que puede evitar historias que nadie debería vivir.
La intención nal es doble: informar y sensibilizar. Utilizando el diseño gráco como herramienta de impacto social, la propuesta convierte un objeto cotidiano en una pieza educativa capaz de generar conversación, conciencia y memoria.